Captulo 2
Pg.
CARACTERIZACION DE LA CEGUERA Y LAS DEFICIENCLAS VISUALES
17
1. Dimensiones de las deficiencias visuales
18
2. Prevalencia de las deficiencias visuales: Algunos datos estadsticos
20
3. La visin y el sistema visual
25
3.1. El sistema visual
25
3.2 La percepcin visual
28
4. Enfermedades comunes del aparato visual y sus repercusiones funcionales
30
5. Evaluacin de la visin
34
5.1. Quin hace la evaluacin de la visin?
34
5.2. El examen ocular
35
5.3. La medida de la visin
36
5.4. El informe visual
38
5.5. Instrumentos para la evaluacin de la percepcin visual
39
6. El aprovechamiento de los restos visuales
39
6.1. La visin funcional
39
6.2. Instrumentos tcnicos de ayuda a la visin
41

Captulo 2
CARACTERIZACION DE LA CEGUERA Y LAS DEFICIENCLAS VISUALES
ALBERTO ROSA

      Un libro destinado al estudio de la psicologa de la ceguera debe incluir un intento de 
definicin de cul es el mbito sobre el que se va a tratar. Este es precisamente el objetivo 
de este captulo. Intentaremos aqu deslindar qu entendemos por ceguera y deficiencia 
visual para en el resto de los captulos ir desgranando nuestra concepcin de lo que es la 
psicologa de la ceguera.
      La mayora de las personas consideran que un ciego es una persona que vive en una 
obscuridad total. Sin embargo, la gran mayora de los ciegos tienen algn grado de visin 
funcional aunque esta en los casos graves se limite a la visin de luz sombras u objetos en 
movimiento. Solo un porcentaje limitado no a1canzan ninguna sensacin visual (un 10% 
de la poblacin considerada como ciega, segn Khan y Moorhead, 1973;  o un 20% de los 
nios considerados como deficientes visuales, segn Hartfield, 1975.  Citados por Scholl, 
1986c). Nos encontramos, pues, con que la ceguera es un tipo de deficiencia sensorial que 
sigue un continuo desde trastornos relativamente leves hasta una discapacidad visual total. 
Por tanto, a  las consecuencias psicolgicas de la falta de visin habr que precisar cual es 
exactamente el tipo de problemas visuales ante el que nos encontramos.
      De cualquier manera, la disminucin del aporte de informacin visual hace que el 
sujeto se vea forzado a depender en un grado superior al de la generalidad de la poblacin 
de la informacin que le suministran otros sentidos. En este sentido, el mundo e 
fenomenolgico del ciego es cualitativamente distinto del mundo del vidente. El tacto pasa 
a ocupar un papel predominante en el conocimiento del entorno prximo,  mientras que el 
odo pasa a actuar como teleceptor ocupando un papel que sobrepasa con mucho el que 
desempea en el caso de los videntes. Incluso sentidos como el olfato o la sensibilidad 
trmica, que ofrecen una informacin de relativa poca utilidad para el vidente habitante de 
un entorno urbano actual, aumentan su relevancia en el caso del invidente.
      En definitiva, la deficiencia visual afecta a las funciones perceptivas, pero, a travs de 
los ajustes que se producen en ellas, puede llegar a incidir sobre el modo de 
funcionamiento de otros procesos psicolgicos. El cmo lo hagan depende en buen parte 
de un conjunto de factores de los que ahora pasamos a ocupamos.

1. Dimensiones de las deficiencias visuales
      Varias son las dimensiones relevantes a la hora de hacemos cargo de cules son los 
problemas ante los que se encuentra una persona con deficiencias visuales. Entre ellas 
estn el tipo de trastorno y su gravedad; su etiologa, evolucin y pronstico; el momento 
en que se manifiesta; y si viene o no formando parte de una constelacin de problemas ms 
amplia. En este ltimo caso, muchas veces ni siquiera debe hablarse de trastornos 
asociados a la ceguera, sino que deben de considerarse cuidadosamente las diversas 
afectaciones que aparecen en conjunto y sopesar su importancia psicolgica. Pensemos, 
por ejemplo, en el caso de un sujeto con afectacin cerebral que se manifieste a nivel 
motor y sensorial. Difcilmente podramos hablar de ceguera con parlisis cerebral, o con 
deficiencia mental asociadas, considerando a estas dos ltimas como fenmenos 
adicionales a la ceguera. Se tratara, ms bien, de un sujeto con un conjunto de deficiencias 
cada una de las cuales tiene una importancia en si misma y que deben considerarse en 
conjunto a la hora de tratar su caso.
      Las consecuencias funcionales de la deficiencia visual a nivel psicolgico pueden ser 
muy diferentes en funcin de la posicin de un sujeto en cada una de las dimensiones a las 
que acabamos de referimos. Ntese que las consecuencias de una ceguera total de 
nacimiento pueden ser muy diferentes a las de una afectacin sobrevenida en momentos 
posteriores del desarrollo. En el primer caso, los procesos psicolgicos se desarrollarn 
utilizando vas no visuales de acceso a la informacin del ambiente  lo que, como 
veremos en captulos posteriores, plantea un modo de desarrollo peculiar , mientras que 
en el caso de una deficiencia visual sobrevenida ms adelante, esos procesos pueden estar 
ya establecidos y el problema consiste en cmo llevarlos a cabo con una informacin 
proveniente de otras modalidades sensoriales. 
      Junto a estas dimensiones, que tienen su origen en trastornos orgnicos, hay otras de 
tipo social que aaden, an, mayor variabilidad a la poblacin de los deficientes visuales. 
Obviamente entre estas ltimas estn los factores que producen variabilidad en cualquier 
poblacin, como son el nivel educativo o el socioeconmico. Pero hay otro aspecto que en 
el caso de cualquier deficiencia es especialmente importante, nos referimos a las 
expectativas y actitudes de los dems respecto a la minusvala. Como Scholl (1986) seala, 
los ciegos, al igual que cualquier otro sujeto humano, tienden a absorber las actitudes que 
los dems tienen sobre l, de manera que si stas son negativas tienden a comportarse de 
manera coherente con el rol social que de ellos se espera. De hecho una va de intervencin 
sobre los sujetos con minusvalas es la actuacin sobre la imagen que las personas de su 
entorno tienen de esa deficiencia y sobre el propio autoconcepto del sujeto.
      De lo que acabamos de decir se desprende que de ningn modo puede reducirse el 
estado psicolgico de un sujeto con afecciones visuales al tipo y gravedad de su problema 
visual, sino que deben tenerse en cuenta todas las dimensiones a las que acabamos de 
referimos.
      Hay un conjunto de conceptos de uso comn se utilizan con cierta profusin al referirse 
a sujetos con alguna afectacin orgnica. Tales son los trminos de deficiencia, 
discapacidad o minusvala. Estos trminos no son sinnimos, sino que tienen un 
significado preciso dentro de la terminologa de la Organizacin Mundial de la Salud y 
creemos de inters detenernos en ellos.
      Deficiencia hace referencia a las anormalidades de la estructura corporal y de la 
apariencia, y de la funcin de un rgano o sistema, cualquiera que sea su causa; en 
principio las deficiencias representan trastornos a nivel de rgano (INSERSO, 1983, 
p.4O).
      La ceguera y otros problemas visuales son calificadas por la OMS como deficiencias 
del rgano de la visin clasificndolas en las categoras que a continuacin recogemos:
- Deficiencias de la agudeza visual.
- Ausencia de ojo.
- Deficiencia visual profunda de ambos ojos.
- Deficiencia visual profunda de un ojo con visin disminuida en el otro. 
- Deficiencia visual moderada de ambos ojos.
- Deficiencia visual profunda de un ojo.
- Deficiencia del campo visual.
- Otras deficiencias de varios tipos.
      Cada una de estas categoras viene identificada por un cdigo e incluyen un grupo de 
subcategoras.
      Las Discapacidades reflejan las consecuencias de la deficiencia desde el punto de vista 
del rendimiento funcional y de la actividad del individuo las discapacidades representan, 
por tanto, trastornos (INSERSO, 1983. p.40).
      Dentro de la clasificacin de las discapacidades se incluyen las discapacidades para 
ver, que incluyen como subapartados discapacidades para tareas visuales de conjunto, de 
detalle, para ver y actividades similares, para la lectura de lenguaje escrito, o para la lectura 
labial. Estas discapacidades forman parte de las discapacidades de comunicacin, lo que 
implica que la deficiencia visual, en algunos casos, pudiera venir acompaada tambin por 
discapacidades de otros tipos (ver INSERSO, 1983).
      Las Minusvalas hacen referencia a las desventajas que experimenta el individuo 
como consecuencia de las deficiencias y discapacidades; as pues, las minusvalas reflejan 
una interaccin y adaptacin del individuo al entorno  (INSERSO, 1983, p.41).
      Corno se desprende de esta definicin resulta difcil establecer a priori cules son las 
minusvalas que pueden aparecer asociadas a una deficiencia visual concreta, puesto que la 
minusvala depende no slo de la deficiencia en si, sino tambin de la educacin o de 
circunstancias sociales. Adems de esto es preciso hacer notar que la adaptacin del 
entorno puede hacer disminuir el grado de minusvala de una persona.
      Si seguimos a Lowenfeld (1981), la ceguera impone tres tipos de limitaciones bsicas a 
un individuo: a) limitaciones en la amplitud y variedad de experiencias; b) en la habilidad 
para desplazarse; c) en el control del ambiente y de uno mismo en relacin con l. Sin 
embargo, Scholl (o.c.) seala que la importancia de cada uno de estas limitaciones es muy 
variable en funcin dc dimensiones como las que hemos citado ms arriba.
      Precisamente la distincin entre deficiencia, discapacidad y minusvala que acabamos 
de citar pone de manifiesto que las capacidades funcionales de un determinado sujeto no 
vienen determinadas de manera directa por el tipo y grado de deficiencia, sino que pueden 
llegar a ser remediadas, de una forma ms o menos completa, por la instruccin de 
habilidades y mediante el uso de instrumentos tcnicos de ayuda. Este es un aspecto 
importante al que nos referiremos a lo largo de todo este volumen.
      Nos encontramos, pues, con que en lugar de ceguera, que es un concepto genrico y 
poco preciso, deberamos hablar de deficiencias visuales, o, mejor an, de discapacidades y 
minusvalas de cada sujeto, que dependen no slo de su deficiencia orgnica sino tambin 
dc las habilidades de accin que haya adquirido y que pueden ser modificables en funcin 
de las ayudas tcnicas y la instruccin que reciban, as como de la modificacin del 
ambiente en el que se desenvuelvan.
      Por ello creemos que en el terreno especfico de la educacin, es preferible, 
parafraseando a Marchesi y Martn (1990), abandonar el lenguaje del trastorno y pasar a la 
consideracin de las necesidades educativas especiales. Es decir, en lugar de considerar a 
la minusvala como la consecuencia natural de la deficiencia, plantearse cules son las 
acciones educativas y las ayudas tcnicas que permitan remediar esas minusvalas. No se 
trata slo de una cuestin de nfasis, sino que implica un giro radical tanto en la 
concepcin terica de los efectos de la deficiencia como en la prctica educativa con estos 
sujetos, pues en lugar de considerar ya de partida unas limitaciones para el desarrollo de 
habilidades de accin con el entorno, se pasa a enfrentar el reto de disear mtodos y 
tcnicas de instruccin que permitan al sujeto aprender estrategias de accin y aprovechar 
sus recursos para ser capaces de realizar, por procedimientos diferentes, acciones 
funcionalmente equivalentes a las que llevan a cabo los sujetos videntes.
      El enfoque que aqu sostenemos va en la lnea del rechazo de la nocin de patologa 
a la hora de referirse a la conducta y al desarrollo de estos sujetos. Por el contrario, 
pensamos que el estudio y el tratamiento de los deficientes visuales debe enfocarse no 
desde su comparacin con la llamada normalidad, sino desde una perspectiva que tenga en 
cuenta la originalidad que supone el no disponer o tener seriamente afectada una 
modalidad sensorial como la visin. El problema entonces no se reduce a describir en qu 
son diferentes de los videntes, sino que debe explicar el porqu de estas diferencias. Para 
ello, es necesario precisar cules son los recursos sensoriales de que disponen, cmo 
desarrollan a partir de ellos sus procesos de conocimiento y su personalidad y qu sistemas 
de enseanza e instruccin pueden ayudarles a hacerse ms capaces.

2. Prevalencia de las deficiencias visuales: Algunos datos estadsticos
      En esta seccin vamos a examinar la incidencia de las deficiencias visuales en la 
poblacin, fijndonos en algunos indicadores para su distribucin.
      Resulta difcil esclarecer tanto el nmero absoluto de deficientes visuales que existen 
en Espaa como su tasa de prevalencia en la poblacin. Las cifras que ofrecen 
publicaciones de distintos organismos difieren entre s.
      En el caso espaol, la afiliacin a la Organizacin Nacional de Ciegos (ONCE) puede 
ser un buen indicador del nmero de invidentes, pues la adscripcin a esta organizacin 
representa un conjunto de ventajas (educacin, trabajo, ingresos, etc.) que la hacen muy 
atractiva. Para poder afiliarse a la ONCE hay que cumplir los requisitos que manda la ley, 
es decir, hay que tener una agudeza visual mxima inferior a 1/20 de la normal en ambos 
ojos con carcter permanente e incurable (Alvira, 1988). El nmero de afiliados segn el 
censo realizado en 1987 es de 31.124. Sin embargo, las fluctuaciones en la afiliacin a lo 
largo de los aos conduce a pensar que el nmero real de invidentes que existen en Espaa 
supera estas cifras.
      Aunque no existe un censo exhaustivo de minusvlidos en Espaa, el Instituto 
Nacional de Servicios Sociales (INSERSO) ofrece algunas estimaciones. El cuadro 2.1 
recoge el nmero total de minusvlidos espaoles estimados en 1985 y sus tasas de 
prevalencia.

CUADRO 2.1.  Nmero de deficientes estimados en Espaa
el ao 1985
Tipo de deficiencia
Nmero
Tasa de prevalencia
por 1.000 habitantes
Minusvlidos sensoriales
129.702
3,36
   - Deficientes visuales
62.922
1,63
   - Deficientes auditivos
66.780
1,73
Minusvlidos fsicos
770.495
19,96
   - Motricos
467.468
12,11
   - Paralticos cerebrales
50.955
1,32
   - Otras afecciones
252.072
6,53
Minusvlidos psquicos
273.302
7,08
Total
1.173.499
30,40
Fuente: Memoria de actividades del INSERSO, 1985, p. 15-16

      Por lo que se refiere a la distribucin de la ceguera por edades, el cuadro 2.2 recoge 
datos de diversas instituciones.
      El cuadro 2.3 recoge la edad de aparicin de dificultades de la visin entre los afiliados 
de la ONCE clasificados en diferentes grupos de edad. Hay que sealar que un 44% de 
estos sujetos presenta problemas visuales desde el nacimiento. Por otra parte, un 2 de los 
afiliados presentan antecedentes familiares con problemas oculares. El cuadro 2.4 recoge la 
distribucin de estos antecedentes familiares por tipos de afectacin.

CUADR0 2.2.  Tasas de invidentes por edades en Espaa segn diferentes fuentes
(datos expresados en tantos por mil)
Intervalos de 
edad
Afiliados 
ONCE
Invidentes segn 
INE

Invidentes segn 
serem
0 - 5
0,028
0,047
}
0,395
6 - 14
0,148
0,153


15-24
0,251
0,356
}
0,733
25-34
0,515
0,328


35-44
0,631
0,387
}
2,112
45-54
0,790
0,881


55-64
0,909
1,566
}
4,735
65-69
1,056
2,912


Ms de 69
1,54
10,204


Total
0,683
1,662

1,523
Fuente: Alvira (1988), p. 20



CUADRO 2.3.  Edad de aparicin de las dificultades de visin entre los afiliados a la 
ONCE  expresados en tantos por ciento
Nmero total
24.297
Edad 0 Aos
44%
De 1 a 15
24%
De15 a 64
31%
Ms de 64
1%
Tomado de Alvira (1988). p. 125

CUADR0 2.4.  Antecedentes familiares de problemas oculares
Miopa
37%
Cataratas
29%
Glaucoma
6%
Otros
28%
Fuente: Alvira ((988), p123

      No disponemos de datos espaoles sobre algunos aspectos que creernos de inters 
recoger aqu, por lo que vamos a suministrar algunos tomados de fuentes norteamericanas.
      El cuadro 2.5 recoge la distribucin de porcentajes de las cegueras legales en la 
poblacin norteamericana clasificadas por sus diversas etiologas.
      Como ha podido observarse en el cuadro 2.5 un 39% de los casos de ceguera legal en 
los Estados Unidos se debe a accidentes. El cuadro 2.6 recoge los productos que han 
causado ms accidentes oculares en la poblacin norteamericana.
        Por ltimo vamos referimos a algunos datos, tambin norteamericanos, sobre la 
deficiencia visual y su coaparicin con otros trastornos. Estos datos pertenecen distintas 
fuentes y se refieren a periodos de tiempo no coincidentes, por lo que deben ser 
interpretados con cuidado. No obstante, consideramos de inters recogerlos aqu para que 
el lector pueda hacerse su propia composicin de lugar. En el cuadro 2.7 se recogen 
algunos datos sobre la poblacin norteamericana de sujetos entre 3 y 21 aos acogidos a 
educacin especial y a servicios con DIA relacionados durante el ao acadmico 1983- 
1984, haciendo referencia a algunos tipos de deficiencia que aqu son de inters.

CUADRO 2.5.  Porcentaje de distribucin de ceguera legal en EE.UU. (1978) 
clasificados por edad y sexo de acuerdo con su etiologa


Edad
Sexo
Etiologa
Total
0-5
5-19
20-
44
45-
64
65-
74
75-
84
85+
Masc.
Fem.
TOTAL
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
100,0
Enfermedad infecciosa










- Rubola
4,6
14,0
6,7
5,1
6,1
5,2
2,8
1,3
4,8
4,4
- Sfilis
0,5
10,8
4,0
0,2
0,0



0,5
0,4
- Toxoplasmoss
0,3
1,6
1,3
0,9
0,2
0,1
0,0

0,4
0,3
- Tracoma
0,2

0,0
0,0
0,1
0,3
0,4
0,3
0,2
0,2
- Tuberculosis
0,1
0,0
0,1
0,2
0,3
0,2
0,1
0.0
0,1
0,2
- Otras
1,8
1,6
1,2
2,5
2,6
1,9
1,2
0,6
1,5
2,0
Accidentes/Envenenamientos
8,6
6,4
9,3
10,8
185
6,5
3,4
1,6
0,7
4
- Exceso de oxgeno
2,5
9,3
8,5
10,8
0,1



1,9
3,1
- Otros
3,9

2.3
7,7
6,4
3,4
1,6
0,7
6,7
1,2
Neoplasmas
1,1
5,4
3,5
2,2
1,4
0,5
0,2

1,2
1,0
- Retinoblastoma
0,2
3,9
1,4
0,5
0,1



0,3
0,2
- Otros
0,9
1,5
2,1
1,7
1,3
0,5
0,2

0,9
0,8
Enfermedades generales
31,8
3,1
3,2
8,9
23,8
36,9
47,8
58,7
23,7
39,4
- Diabetes
7,9

0,0
4,8
11,3
14,5
7,5
2,6
6,1
9,7
- Degeneracin senil
20,1


0,3
8,5
18,8
36,0
53,0
14,0
25,8
- Enfermedades vasculares
2,0

0,3
0,5
1,9
1,9
3,5
2,7
2,0
1,9
- Otras
1,8
3,1
2,9
3,3
2,1
1,8
0,8
0,4
1,6
2,0
Influencias prenatales
19,5
55,0
52,2
44,2
21,8
9,9
4,5
1,7
24,9
14,4
- Herencias
14,7
37,2
40,1
31,8
17,1
7,8
3,6
1,5
18,6
11,1
- Otras
4,8
17,8
12,1
12,4
4,7
2,1
0,9
0,2
6,3
3,3
Causas desconocidas
13,2
0,0
2,6
4,9
12,8
17,5
18,8
16,1
12,5
13,8
Etiologas mltiples
3,1

0,1
0,4
2,3
3,8
5,4
4,9
2,2
3,9
No especificadas
20,3
13,2
20,9
15,9
25,3
22,8
18,9
16,6
22,0
18,7
Fuente: National Society for the prevention of blindness: Vision Problems in the U.S.: D.za 
Analysis, Nueva York. (980. Citado por Ward ((986), p.46



CUADRO 2.6.  Productos ms peligrosos para todas las edades y para cada grupo de 
edad. Datos norteamericanos de 1977
Producto
Nmero de accidentes oculares
% del total en cada grupo
Todas las edades
1. Objetos metlicos
24.609
9,04
2. Lentes de contacto
17.559
6,7
3. Vehculos
8.294
3,2
4. Productos qumicos
6.950
2,7
5. Desportes
6.918
2,6
6. Cristales
6.240
2,4
Total
262.112
100,0
Menos de 5 aos de edad
1. Cigarros y pipas 
2.278
9,3
2. Perchas
771
3,1
3. Camas
720
2,9
4. Juguetes
648
2,6
5. Mesas, cubiertos
625
2,5
6. Vehculos
584
2,4
Total
24.616
100,0
5-14 aos
1. Desportes
2.799
6,0
2. Lpices
1.767
3,8
3. Objetos metlicos
1.759
3,8
4. Cristal
1.649
3,6
Total
46.269
100,0
15-24 aos
1. Lentes de contacto
10.797
13,4
2. Objetos metlicos
8.544
10,6
3. Lmparas solares
3.299
4,1
4. Vehculos
3.131
3,9
5. Equipos de soldadura
2.219
2,7
6. Bateras
2.166
2,7
Total
80.856
100,0
25-64 aos
1. Objetos metlicos
13.900
13,2
2. Lentes de contacto
6.093
5,8
3. Vehculos
4.179
3,9
4. Productos qumicos
3.324
3,1
5. Bateras
3.061
2,9
Total
105.694
100,0
Fuente NSPB: Vision problems in the U.S.: Data Analysis, Nueva York, 1980. Citado por 
Ward (1986), p. 47


CUADRO 2.7
Tipo de deficiencia
N
%
Total
4.333.558
100,0
Deficientes visuales
31.531
0,73
Sordo-ciegos
2.492
0,06
Plurideficientes
67.189
1,55
Fuente: Scholl (1986a), p.32

      Antes hemos hecho referencia a la dificultad de estimar el nmero exacto de 
deficientes visuales existentes. A esto se aade el hecho de la existencia de plurideficientes 
en los que la ceguera viene acompaada de otros problemas, por lo que estos sujetos 
pueden estar clasificados dentro de otras categoras. Scholl (1986b) seala que algunos 
informes parecen indicar que hasta un tercio de la poblacin de deficientes visuales en 
edad escolar tiene, al menos, alguna otra deficiencia.
      El trabajo de Graham (1966, citado por Scholl, 1986b) ofrece los nicos datos que 
conocemos sobre la distribucin de estas deficiencias dentro de la poblacin de invidentes. 
Este autor realiz una encuesta nacional en EE.UU., estimando para entonces una 
poblacin total de plurideficientes ciegos en edad escolar de 15.000 sujetos, aunque la 
muestra de la que recoge datos estaba constituida por slo 8.887 alumnos. Dos tercios de 
ellos tenan dos deficiencias, mientras aproximadamente el 40% tenan tres o ms. La 
frecuencia total de deficiencias encontradas en esta muestra fue de 21.766, de las cuales ya 
est excluida la deficiencia visual. El cuadro nmero 2.8 recoge su distribucin.




CUADRO 2.8.   Otros trastornos que coaparecen con la deficiencia visual. 
Datos norteamericanos de 1966

N = 8.887
Trastorno
Muestra de deficientes 
visuales
nico trastorno en 
coaparicin

N
%
N
%
Retraso mental
7.131
80,2
2.247
25,3
Del habla
3.457
38,9
134
1,5
Dao cerebral
3.116
35,1
91
1,0
Problemas emocionales
1.479
16,6
222
2,5
Parlisis cerebral
1.279
14,4
102
1,1
Epilepsia
1.248
14,0
68
0,8
Trastorno motor
1.248
14,0
68
0,8
Deficiencia auditiva
946
10,6
121
1,4
Defecto de apariencia fsica
543
6,1
76
0,9
Defecto ortodntico
368
4,1
38
0,4
Paladar endido
89
1,0
5
0,1
Total
21.766

3,301
37,2
 Fuente: Graham (1966). Citado por Scholl (1986b), p.138

      La extrapolacin de estos resultados a la poblacin espaola resulta problemtica, toda 
vez que las fechas de los distintos trabajos y las tasas de prevalencia que ofrecen las 
distintas fuentes son discordantes. Sin embargo, creemos que las cifras que hemos 
manejado permitirn al lector hacerse una idea de la dimensin de la incidencia de la 
deficiencia visual y su coaparicin con otros problemas.

3. La visin y el sistema visual
      El objetivo de esta seccin es presentar alguna informacin sobre el funcionamiento del 
sistema visual en su conjunto, al objeto de hacer comprensibles las distintas  
discapacidades visuales producto de afectaciones en diferentes partes de los rganos de la 
visin. Nuestro inters est en hacer comprensibles los problemas funcionales que puedan 
incidir sobre el funcionamiento da la percepcin. De ningn modo pretendemos hacer un 
tratamiento profundo de las estructuras y la fisiologa del sistema visual, ni tampoco de la 
percepcin en la modalidad sensorial. 

3.1. El sistema visual
      El sistema visual es un complejo aparato que est formado, bsicamente, por el ojo, por 
un conjunto de las vas nerviosas y por estructuras del sistema nervioso central. La figura 
2.1 recoge un esquema simplificado de los componentes de este sistema con un nfasis 
especial sobre las vas nerviosas tanto aferentes como eferentes.

FIGURA 2.1. Diagrama de las vas pticas. (Delmas, p.177)

      El ojo es el rgano encargado de recibir la informacin luminosa. Los globos oculares 
estn incluidos en la cavidad sea craneal y en su parte externa estn protegidos por los 
prpados. Seis msculos dan la movilidad a cada ojo para dirigir la mirada en la direccin 
deseada. En la parte superior de cada rbita estn situadas las glndulas lacrimales cuya 
secrecin lubrica y protege al ojo y se evacua a travs del saco lacrimal hacia la nariz.
      La figura 2.2 recoge un esquema simplificado de la anatoma del ojo.
      La parte posterior de los prpados y la parte blanca visible del globo ocular estn 
recubiertas por una membrana mucosa y transparente llamada conjuntiva.
      La parte externa del globo est formada por una capa fibrosa blanca llamada esclertica 
y por otra transparente llamada crnea. Detrs de ellas est la vea, formada por la 
coroides, el iris y el cuerpo ciliado. La funcin principal de la coroides es la vasculacin de 
las otras estructuras. El iris es una prolongacin anterior del cuerpo ciliar con un orificio 
central llamado pupila que vara de tamaa actuando como el diafragma de una cmara 
fotogrfica. El cuerpo ciliar forma la raz del iris y sirve para regular, por medio de las 
fibras zonolares, el tamao del cristalino en la acomodacin.
      El cristalino, cuya funcin es el enfocar sobre la retina los rayos de luz que alcanzan 
los ojos, consiste en una estructura biconvexa, no vascularizada, incolora y casi 
completamente transparente. La accin de los msculos ciliares es lo que le hace variar su 
forma y aumentar o disminuir su poder de refraccin. El cristalino tiene por delante humor 
acuoso y por detrs el humor vtreo. 
      El humor acuoso es un lquido claro con elementos similares a los que aparecen en el 
plasma sanguneo aunque con distinta concentracin. Se origina en el cuerpo ciliar y es 
evacuado por el canal de Schlemm. Por tanto, si nos fijamos en la figura 2.2, rellena la 
cmara posterior situada por detrs del iris, y la llamada cmara anterior situada entre el 
iris y la crnea. El sentido de su circulacin  algo importante para entender el glaucoma  
va, por tanto, de dentro hacia afuera.

FIGURA 2.2. Estructura del ojo. (Ward, 1986)  

      El humor vtreo, envuelto dentro de la membrana hialoidea, constituye los dos tercios 
del peso y del volumen del globo ocular. Est situado por detrs del cristalino y por delante 
de la retina y el disco ptico. Su composicin es de agua en un 99% mientras el resto est 
formado por otros componentes que te dan una consistencia gelatinosa. No est 
vascularizado, carece de elasticidad y es impermeable a clulas y desechos. Ocupa un 
papel importante en la forma y transparencia del ojo.
      La retina es una hoja formada por varias capas de tejido neuronal que cubre los dos 
tercios posteriores del globo ocular. Su espesor va creciendo hacia la parte interior, para 
volver a adelgazarse en la fvea central. La retina es la responsable de la recogida de la luz 
y su transformacin en energa nerviosa, a travs de la cual se transmitir la informacin al 
cerebro. La importancia de la retina merece que la describamos con un mayor 
detenimiento.
      Una caracterstica curiosa es que los receptores sensoriales de la luz estn insertos en la 
pared de la retina, de manera que la luz, despus de cruzar el humor vtreo, ha de atravesar 
las columnas de clulas nerviosas que culminan en los receptores. Hay dos tipos de 
receptores: los bastones y los conos, denominados as por sus formas respectivas. Los 
primeros son sensibles nicamente a gradaciones de gris y tienen una sensibilidad a la luz 
500 veces superior a la de los conos, mientras que los segundos son sensibles al color. Esta 
diferencia se debe a los pigmentos fotosensibles de que disponen cada uno de ellos. Hay 
unos 120 millones de bastones en un solo ojo humano y estn distribuidos por toda la 
retina a excepcin de la fvea y el punto ciego. Los conos son unos 6 millones y se 
concentran en la zona central de la retina. En la fvea tan slo hay conos y con una 
densidad de 150.000 por mm. cuadrado. La parte en la que los conos alcanzan mayor 
densidad tiene un tamao de una diezmilsima de milmetro, lo que proporciona un ngulo 
de visin de un tercio de grado. Esta zona, con unos 2.000 conos, es la de mayor capacidad 
de discriminacin. Ntese que el mosaico de recepcin de sensaciones visuales nos da una 
capacidad de resolucin muy superior a la de, por ejemplo, cualquier televisor, aunque, al 
contrario que en estos aparatos, la resolucin es muy alta en el centro y disminuye 
fuertemente en la periferia. Puede decirse que se ve con toda la retina, pero se mira con la 
mcula.
      Los conos y los bastones son slo el principio del tejido nervioso de la retina, 
inmediatamente despus de ellos hay otros cuatro tipos de clulas nerviosas que recogen 
verticalmente la informacin de los receptores y la transmisin vertical y horizontal mente. 
Puede afirmarse que las primeras fases del procesamiento de la informacin visual se 
realiza ya en la misma retina, no en vano su origen embriolgico est en el tejido cerebral.       
Por otra parte, esos 126 millones de receptores envan tan slo 800.000 fibras nerviosas al 
cerebro, lo que implica que la informacin de un nmero importante de receptores, y ya 
con alguna elaboracin, es evacuada por el axn de una sola neurona. Sin embargo, el 
nmero de receptores por fibra no es constante, disminuyendo de forma importante en el 
caso de los conos de la fvea.
      Todos esos axones a los que hemos hecho referencia se unen para formar el nervio 
ptico, cuya embocadura carece de receptores y por tanto de visin, por lo que se 
denomina punto ciego o disco ptico.
      El nervio ptico penetra en el cerebro y en un lugar llamado quiasma ptico parte de 
sus fibras decusan, es decir, se dirigen hacia el hemisferio cerebral opuesto al de la 
posicin del ojo de origen. De forma ms especfica: las fibras pticas provenientes de la 
mitad temporal de cada retina son homolaterales, mientras que las correspondientes a la 
mitad nasal se cruzan en su totalidad hacia la cintilla ptica del lado opuesto. Las fibras 
correspondientes a la mcula se reparten por igual hacia un hemisferio y hacia otro. Los 
axones provenientes de la retina terminan en los cuerpos geniculados laterales del tlamo 
que actan como estacin de relevo y all una nueva neurona manda su axn hacia el 
crtex estriado occipital, donde junto a la cisura calcarina estn las reas cerebrales 
encargadas del procesamiento de la informacin visual. Del crtex estriado parten 
ramificaciones hacia el crtex pre-estriado (situado algo ms hacia adelante), donde 
tambin se produce procesamiento de la informacin visual. La presencia de estas 
ramificaciones y la coexistencia de otras vas sensoriales en los cuerpos geniculados 
sugieren una integracin de la informacin visual con la proveniente de otros sentidos. La 
figura 2.1 presenta un esquema de las vas sensoriales visuales.
      Hay algunas cuestiones referidas a la disposicin final de las fibras pticas en el 
cerebro en las que merece la pena detenerse. La mitad de la escena que contempla cada ojo 
est representada en cada hemisferio cerebral, situada boca abajo y, adems, las 
terminaciones correspondientes a la fvea ocupan un espacio desproporcionadamente 
grande en relacin con las destinadas al anlisis de la visin perifrica. Por otra parte, esta 
disposicin de las fibras en el crtex estriado se repite de nuevo en diferentes zonas del 
crtex pre-estriado. Parece como si estas distintas representaciones de la misma escena 
tuvieran la funcin de analizar diferentes aspectos de ella como la visin del color, la 
tridimensional o la del movimiento. Por ltimo, hay que sealar que existe otra zona del 
crtex, llamada de asociacin visual, que probablemente se dedique a la integracin de 
toda la informacin tratada por las otras partes a las que acabamos de referimos.

3.2 La percepcin visual
      El proceso de la percepcin visual consiste en transformar energa fsica luminosa en 
representaciones internas de objetos y formas situados e el objetivo de todo un trabajo de 
colaboracin entre un conjunto de disciplinas, entre las cuales podemos destacar la 
psicologa, la neurociencia o la inteligencia artificial. El aproximamos a una explicacin 
cabal del estado actual de conocimientos en este rea excede con mucho los objetivos dc 
este trabajo. Nos vamos a limitar, pues, a dar una descripcin lo ms liana posible de cmo 
la energa luminosa termina en una representacin mental. Para ello vamos a seguir el 
camino que la informacin visual recorre por las estructuras a las que acabamos de 
referimos. Los rayos de luz reflejados por los objetos alcanzan la superficie de a crnea 
siguiendo un camino casi paralelo para objetos lejanos, y crecientemente oblicuos cuando 
nos vamos aproximando al objeto. All empiezan a curvarse al atravesar las diferentes 
estructuras oculares para acabar convergiendo, en el ojo normal, sobre la retina. Aunque el 
cristalino no es la nica estructura responsable de a refraccin s tiene el poder suficiente 
como para, a travs de la modificacin de su curvatura, alterar en parte la refraccin de los 
rayos. De este modo es posible acomodar el ojo a la visin de objetos prximos o lejanos. 
La figura 2.3 recoge los distintos ndices de refraccin de cada una de las estructuras del 
ojo.

FIGURA 2.3. Viaje de la luz a travs de las estructuras oculares hasta el foco en la retina 
de un ojo normal. Los nmeros se refieren a los ndices de refraccin de cada estructura en 
relacin  con el del aire. (Ward, 1986, p. 42)

      Si por alguna causa estn alterados los ndices de refraccin de estas estructuras, nos 
podemos encontrar con que el punto de enfoque de la imagen no est en la retina, con lo 
que la agudeza visual se ver afectada al aparecer sobre la retina una imagen ms o menos 
difuminada. Si el foco est situado detrs de la retina habamos de hiperopa u ojo 
hipermtrope que afecta a la visin de cerca, mientras la visin lejana est poco afectada. 
Si, por el contrario, el foco est por delante de la retina hablamos de miopa que afecta 
fundamentalmente a la visin de lejos. Cuando las estructuras externas no tienen una 
curvatura uniforme de manera que su poder de refraccin no es igual en todos los puntos 
hablamos de astigmatismo. Por ltimo, si el cristalino no tiene un buen poder de 
acomodacin hablamos de presbicia o vista cansada. El uso de lentes correctoras permite 
paliar o aliviar estos problemas.
       Cuando la energa luminosa alcanza a la retina se produce un cambio qumico en las 
sustancias que componen los pigmentos retinianos. Este cambio qumico altera el 
comportamiento de las clulas receptoras y produce un patrn de acciones electroqumicas 
en su interior y en su relacin con las clulas adyacentes. De esta manera la energa en 
forma luminosa se convierte en energa nerviosa (en ltimo trmino electro qumica). Estos 
patrones de actividad celular forman la base de la transmisin de la in formacin sensorial 
de una neurona a otra y del procesamiento de esta informacin que realizan las redes de 
neuronas; vienen a ser como los bits y los bytes en el interior de un ordenador. La 
retina, pues, es un autntico interfaz entre la luz y el sistema nervioso.
      Estos patrones de actividad tienen caractersticas diferentes dependiendo del tipo de 
receptor y de las caractersticas particulares de la energa luminosa que les alcance. Todos 
los receptores se excitan ante la presencia de luz, pero sus umbrales de excitacin, el 
tiempo que tardan en volver a la tasa de actividad en reposo, y la longitud de onda de la luz 
ante la que responden, pueden ser diferentes. Esto conduce a que haya receptores que 
perciban slo en gradaciones de gris (bastones), mientras que otro tipo de receptores (los 
conos) lo hagan slo ante gradaciones de luz situadas dentro de determinado rango de 
longitudes de onda del espectro lumnico; en concreto, gradaciones de azul, de rojo y de 
verde. En buena parte, la diferente capacidad de respuesta que presentan estos distintos 
tipos de clulas se debe a los pigmentos visuales de que disponen.
      Pero hasta ahora nos hemos referido tan slo a los procesos de transduccin de un tipo 
de energa a otra por parte de los receptores visuales (conos y bastones), pero, qu hacen 
los otros tipos de clulas nerviosas que estn en la retina? La respuesta es que se dedican a 
hacer clculos. Mientras que los receptores han recibido determinada gradacin de color, 
las clulas de las siguientes capas retinianas comparan los niveles de excitacin de los 
receptores prximos estableciendo bordes y perfiles, detectan movimiento o son sensibles a 
los cambios de luminosidad. En definitiva, en la retina se produce ya un tratamiento de la 
informacin visual, de manera que el nervio ptico no se limita a transmitir las descargas 
de actividad de los conos o bastones, sino que los impulsos que contiene se refieren ya a 
algunas propiedades de la estimulacin que alcanza al ojo.
      Ms arriba nos hemos referido a cmo se distribuyen en la corteza cerebral los 
terminales de las radiaciones pticas provenientes de los ncleos geniculados laterales. 
Ahora vamos a referimos a las estructuras cerebrales que reciben los impulsos nerviosos y 
a la funcin que realizan. Las investigaciones recientes, entre las que destacan las 
realizadas por David Hubel y Torsten Wiesel, sugieren que el crtex es triado est dividido 
en unidades de procesamiento llamadas hipercolumnas, cada una de las cuales es 
responsable del anlisis de la informacin proveniente de una parte de la retina que se 
denomina hipercampo. Cada hipercolumna ocupa entre 0,5 y 1 mm. cuadrado y unos 3  4 
mm. de profundidad, es decir todo el grosor del crtex visual, y contiene alrededor de un 
cuarto de milln de clulas. Cada hipercolumna est a su vez formada verticalmente por un 
conjunto de columnas. El examen de su estructura horizontal revela la presencia de capas 
de distintos tipos de clulas. Cada hipercolumna analiza un hipercampo de la retina, si bien 
los hipercampos de las hipercolumnas adyacentes se solapan en parte. Como a estas alturas 
ya cabe suponer. los hipercampos correspondientes a la visin central son ms pequeos 
que los dedicados a la visin perifrica con lo que el anlisis de la informacin estimular 
de esta zona es ms minucioso.
      La hipercolumna es una complicada mquina de procesamiento. En su interior hay 
miradas de clulas dedicadas a analizar exclusivamente diferentes partes de la imagen, 
pero para comprender su funcionamiento debemos volver a las columnas que la componen. 
Cada columna est formada por lneas de clulas cada una de las cuales responde a 
determinada caracterstica de la informacin estimular, si bien todas las clulas de la 
misma columna estn preparadas para compartir el anlisis de un mismo tipo de 
informacin. Es decir, dentro de la hipercolumna hay una divisin del trabajo entre las 
distintas columnas que la componen, y una posterior especializa de las clulas que 
componen las diversas capas de las columnas. El resultado es que disponemos de clulas 
muy especficas que se disparan slo ante determinadas caractersticas y dentro dc cada 
hipercolumna se producen muchos disparos al mismo tiempo. Unas clulas se activan ante 
bordes, otras ante ngulos, otras ms ante aberturas, etc. La situacin se complica si nos 
fijamos en cmo se procesa la informacin cromtica, el movimiento o la informacin 
estereoscpica producto de la visin binocular. Por otra parte, hay que tener en cuenta que 
en el sistema nervioso las clulas no slo tienen una actividad excitatoria, sino tambin 
inhibitoria. Sin entrar en mayor detalle, podra decirse que la hipercolumna realiza un 
complicado nmero de computaciones que acaba produciendo un patrn de 
comportamiento neural para cada representacin visual. En definitiva, el sentido visual es 
ms bien un complicado sistema de anlisis de informacin que casi podra considerarse 
como un conjunto de sentidos.
      Hasta ahora nos hemos referido, aunque sea de un modo muy sumario, a cmo y dnde 
un tipo de informacin se convierte en otro tipo de informacin. Pero, cmo es que ante 
determinada estimulacin nosotros reconocemos un objeto o un smbolo? Cmo un 
determinado patrn de actividad cerebral producida por unos rayos de luz pasa a ser 
conceptualizada como la foto de una persona que conocemos o como una frase que somos 
capaces de comprender al leerla? De alguna manera la representacin cerebral (o la imagen 
fenomnica que aparece en la conciencia) tiene que ser puesta en relacin con un 
conocimiento previo almacenado en algn lugar de nuestro cerebro (o de nuestra mente). 
Como Frisby (1979) seala, una teora del reconocimiento perceptivo debe, al menos, 
explicar primero cmo se construyen las descripciones simblicas abstractas a partir de las 
imgenes que se perciben, luego cmo pueden almacenarse tales descripciones, y, por 
ltimo, cmo puede elegirse una de esas descripciones y comparara con una imagen que 
aparece en el sistema, ocupando en esto ltimo tan slo una fraccin de segundo. Como 
puede suponerse este es un problema difcil y an no disponemos de una teora que nos 
permita explicar este proceso en su totalidad. Sin embargo el estado actual de la 
investigacin s nos permite avanzar algo en el camino de la solucin. A ello nos referimos 
a continuacin.
      Parece que el sistema visual es capaz de extraer caractersticas particulares de una 
determinada imagen y a partir de ellas construir algo as como un esbozo primitivo que 
recogera la estructura de la imagen del objeto. Este esbozo primitivo es la unidad sobre la 
que trabaja la experiencia visual. De alguna manera, este esbozo incluira una descripcin 
de caractersticas, componentes, localizacin, etc.; algo as como una descripcin del 
objeto en un smbolo unificador. El esbozo podra construirse tanto a partir de unidades 
constituidas por lneas, por texturas o por cobres, o por combinaciones de citas; es decir, 
caractersticas detectables por el sistema visual. Esto quiere decir que el proceso de 
reconocimiento implica no slo la presencia de una imagen sensorial sino que tambin 
requiere de otros procesos de conocimiento: memoria, conocimiento espacial, 
razonamiento, etc. En definitiva, que la percepcin es un proceso que depende tanto de los 
datos sensoriales como del conocimiento anterior, es decir, depende de un procesamiento 
de abajo a arriba y de arriba a abajo. Cunto haya de lo uno y de lo otro es objeto de 
amplio debate. De cualquier manera, es indudable que para entender qu es un objeto que 
se nos presenta ante el ojo precisamos muy a menudo del lanzamiento de hiptesis sobre 
cul es su naturaleza. Elio puede llevar a realizar movimientos oculares en determinada 
direccin, explorar con mayor cuidado el objeto, fijarnos en algunas de sus caractersticas 
y de esa forma llegar a comprender de qu se trata. En definitiva, hay tanto un 
reconocimiento guiado predominantemente por los datos sensoriales como un 
reconocimiento guiado conceptualmente. 

4. Enfermedades comunes del aparato visual y sus repercusiones funcionales
      Una vez vistas algunas de las caractersticas del sistema visual pasemos ahora a 
referimos a cmo algunos de los daos ms comunes en los componentes del sistema o en 
su modo de funcionamiento pueden afectar a la visin. Inspirndonos en Goldstein (1.984) 
podemos clasificar los problemas visuales en cuatro tipos:
- Problemas de el que sobre la retina. Pueden deberse a que el ojo es demasiado corto o 
demasiado largo, o bien a deformidades en las lentes (crnea o cristalino). Ya nos hemos 
referido antes a las alteraciones que esto origina (miopa, hipermetropa, astigmatismo, o 
presbicia) y a cmo pueden corregirse mediante el uso de lentes.
- Difuminacin de la luz al penetrar en el ojo. Pueden deberse a afecciones en la crnea, en 
el cristalino o en las estructuras previas la retina. Fijmonos en la crnea en primer lugar.
      La crnea est bien defendida frente a las agresiones externas por su capa exterior, pero 
alguna lesin en sta la convierte en caldo de cultivo para diversos tipos de infecciones, ya 
sean virales, bacterianas, por herpes o por hongos. Estas lesiones o infecciones pueden 
llegar a producir ulceraciones primero y luego cicatrices que en caso de ser graves pueden 
afectar a la agudeza visual. Las imgenes aparecen como difuminadas y las luces rodeadas 
de un halo. Otras alteraciones pueden tener un origen gentico o ser producto de 
degeneraciones asociadas con la edad. En general las lesiones de la crnea reciben el 
nombre de queratitis y, como ya se ha sealado, pueden llegar a producir ceguera. El 
tratamiento en casos extremos puede incluir el transplante de crnea.
      La alteracin tpica del cristalino son las cataratas. Estas consisten en una prdida de 
su transparencia que produce una disminucin de la agudeza visual y que puede terminar 
en una opacidad total y la consiguiente ceguera. El tipo ms frecuente de catarata en la 
poblacin es la catarata senil, una alteracin muy frecuente por la degeneracin del 
cristalino con el paso de la edad. Otros tipos son la catarata congnita o la traumtica, de 
especial importancia en el caso de los nios. El nico tratamiento posible para casos de 
seria afectacin visual es el quirrgico.
      El humor vtreo puede ser fuente tambin de algunos problemas oculares. Por diversas 
causas (infecciones, agresiones traumticas, lesiones de la retina, etc.) pueden aparecer en 
su interior cuerpos flotantes que aparecen como moscas, araas, telas de araa, etc. a la 
visin. Es tipo de alteraciones rara vez llegan a afectar de forma importante a la visin. En 
ocasiones, estos cuerpos flotantes vienen acompaados de visiones de centelleos sbitos y 
de presencia de sangre en el vtreo. En tales casos, la lesin del vtreo puede venir 
acompaada de un desprendimiento de retina.
- Problemas de retina. En primer lugar conviene recordar que el tejido retiniano es tejido 
nervioso y, por tanto, es muy sensible a las alteraciones del riego sanguneo. Buena parte 
de as lesiones de la retina tienen que ver con alteraciones del riego producidas por causas 
muy diferentes. Una de las enfermedades ms conocidas es la retinopata diabtica que, 
como su propio nombre indica, tiene su origen en el padecimiento de diabetes. Consiste en 
el dao y oclusin de los vasos sanguneos de la retina con posibilidad de hemorragias y 
exudados que pueden llegar a afectar al humor vtreo. En una fase posterior se produce una 
nueva vascularizacin por la cara posterior del vtreo; si se producen nuevas hemorragias 
la visin se ve afectada, as como si se produce una lesin en las clulas retinianas. Uno de 
los mayores peligros de la proliferacin de exudados entre el vtreo y la retina es que llegue 
a producirse un desprendimiento de esta ltima.
      La retinopata por premadurez o fibroplasia retrolental est tambin relacionada con 
el riego retiniano. Este trastorno se produce fundamentalmente en nios prematuros 
sometidos a exposiciones de excesivas concentraciones de oxgeno en la incubadora. El 
exceso de oxgeno produce espasmos en los vasos de la retina, exudados y 
neovascularizacin hacia el vtreo. Ms tarde, con frecuencia, se produce un 
desprendimiento de retina. Se trata de una afectacin irreversible a menos que se descubra 
al inicio de su desarrollo. Si se llega a conservar visin til son frecuentes el estrabismo y 
la miopa.
      La retinitis pigmentosa es una distrofia dc los receptores retinianos de origen gentico. 
Se produce una degeneracin lenta de los bastones con prdida de la visin nocturna y del 
campo visual perifrico, llegando a producir visin en can de escopeta y llegando a 
afectar mucho despus a la mcula. Con frecuencia estos trastornos retinianos coaparecen 
con sordera, retraso mental y otros trastornos.
      El desprendimiento de retina, como hemos visto, es, con frecuencia, una consecuencia 
de otros trastornos, aunque puede tener tambin su origen en un traumatismo. Se produce 
como consecuencia de traccin del vtreo y de la separacin de la cara externa de la retina 
de su epitelio pigmentario por la presencia de exudados. La persona afectada ve parte de su 
visin ocluida o tiene la sensacin de una cortina que tapa parte de su visin. El 
tratamiento es quirrgico y, si es rpido y el rea afectada no es muy extensa puede 
recuperarse la visin extrafoveal. Si la fvea ha estado separada de su riego durante un 
periodo largo la prdida de visin en esta zona puede ser irreversible.
      Hay algunos problemas especficos de la mcula, el ms conocido de los cuales es la 
degeneracin macular; relacionada con la edad, que puede resultar en una atrofia de la 
mcula o en un desprendimiento de esta zona de la retina. Es una causa importante de 
ceguera en la poblacin adulta y de la tercera edad, pues incapacita para la visin central lo 
que, por ejemplo, impide la lectura visual.
      Por ltimo, dentro de este rpido repaso a los trastornos retinianos, vamos a referir- nos 
a la ceguera a los colores. Este es un trmino confuso, pues la mayora de los afectados 
mantienen una agudeza visual normal. El problema suele estar en su percepcin de los 
cobres. Ya hemos dicho que la visin cromtica depende de la actividad de tres tipos de 
conos. Pues bien, hay personas que por una alteracin gentica no disponen de uno, dos o 
de los tres tipos de conos. En este ltimo caso se dispone tan slo de bastones, por lo que 
este trastorno suele venir acompaado de fotofobia, nistagmus y transtornos de la agudeza 
visual.
- Problemas de las estructuras nerviosas. Son problemas relacionados con lesiones que 
afectan a la transmisin del impulso nervioso hacia el cerebro. Vamos a describirlos en su 
trayecto desde el disco ptico hasta el crtex.
      Empecemos con los trastornos del nervio ptico. Una de las causas ms importantes de 
ceguera es el glaucoma. Se trata de un conjunto de enfermedades de origen generalmente 
gentico que tienen en comn un aumento de la presin intraocular del humor acuoso. Este 
aumento de presin produce un estiramiento del globo que acaba causando una deformidad 
que afecta a la retina y a las fibras del nervio ptico. Aun que su resultado final es una 
lesin neurolgica, su origen est en un exceso de humor acuoso debido a un bloqueo del 
canal de Schlemm. Hay varios tipos de glaucoma: vamos a referimos tan slo a los ms 
comunes. El glaucoma agudo es un aumento rpido de la presin que produce un fuerte 
dolor y puede afectar muy rpidamente a la visin. El glaucoma de ngulo abierto es 
insidioso y de progreso muy lento, no percatndose el sujeto hasta que el deterioro visual 
ha avanzado mucho. Otro tipo de glaucoma es el infantil (trabeculodisgnesis, buftalmos) 
que puede ser de nacimiento o congnito. Tambin pueden producirse glaucomas como 
procesos secundarios a otras dolencias. Esta enfermedad puede aliviarse mediante el uso de 
frmacos o por medios quirrgicos. Los daos al ser neurolgicos no son reversibles. En 
sus primeros momentos el glaucoma produce prdida de la visin perifrica, con lo que el 
paciente no se percata de la situacin hasta que la prdida de campo de visin es ya muy 
importante e irreversible. Si la enfermedad progresa la prdida de visin es total.
      La neurisis ptica es una denominacin genrica para las inflamaciones, 
degeneraciones o desmielinizaciones del nervio ptico. La prdida de visin es el sntoma 
principal, aunque sta, en funcin del tipo y gravedad de la enfermedad que la cause, pueda 
llegar a recuperarse. Entre las enfermedades que pueden causar neuritis ptica estn la 
esclerosis mltiple, la neurosfilis, la diabetes sacarina, e incluso deficiencias vitamnicas. 
Un sistema para localizar las lesiones es el examen del campo visual. Las lesiones que se 
producen antes del quiasma ptico generalmente son unilaterales (afectan a un solo ojo). 
Las lesiones posteriores al quiasma dan lugar a alteraciones homnimas contralaterales 
(afectan a la misma parte del campo visual de cada ojo), mientras que las lesiones situadas 
en el quiasma por lo general causan defectos bitemporales. En general, puede decirse que 
cuanto ms similares sean los defectos en los dos campos visuales la lesin est situada en 
una regin ms posterior. Tambin, mientras ms posterior es la lesin, es ms probable 
que el dao macular sea escaso y, por tanto, se conserve la agudeza visual.
- Otros problemas. Aqu vamos a referimos a diferentes trastornos visuales relacionados 
fundamentalmente con la motricidad ocular y algunas alteraciones de ella derivadas.
      Cuando ms arriba nos referimos a la anatoma del ojo hablamos de la existencia de 
unos msculos extraoculares cuya utilidad reside en mover cada globo ocular para dirigir 
la mirada. Estos msculos estn inervados por distintos haces de nervios. Lesiones en estos 
nervios, o en las reas cerebrales de donde stos parten, pueden llegar a afectar a la visin 
funcional. A algunos de estos transtornos nos referiremos a continuacin.
      El nistagmo est caracterizado por la presencia de movimientos involuntarios, 
repetidos, oscilatorios y rtmicos de uno o de los dos ojos, en algunas o en todas las 
posiciones de la mirada. No se conoce su mecanismo completo y casi nunca puede 
especificarse dnde est la localizacin responsable del defecto. En la actualidad se sabe 
que algunas estructuras del odo interno relacionadas con el sentido del equilibrio ejercen 
influencia sobre la fijacin de la mirada; en caso de mal funcionamiento de estas 
estructuras puede aparecer nistagmo. En cualquier caso hay diferentes variedades de 
nistagmo, por lo que nos vamos a referir tan slo a algunas de sus caractersticas generales 
ms llamativas. Este trastorno puede llegar a causar disminucin de la agudeza visual por 
imposibilidad de fijar la mirada, movimientos ilusorios de los objetos (osciloscopia), o 
vrtigo. No es infrecuente que la persona baga desplazamientos de la cabeza hacia 
posiciones que le permitan una mejor fijacin de la mirada. En algunas condiciones 
estimulares puede inducirse temporalmente movimientos nistagmticos en sujetos 
normales.
      El estrabismo es otro trastorno relacionado tambin con la motricidad ocular. En este 
caso se trata de una imposibilidad de alinear simultneamente la mirada de los dos ojos 
sobre el objeto que se examina. Se trata, por tanto, de un defecto de alineacin de un ojo 
cuya magnitud se mide por el ngulo del ojo desviado. Esta desviacin puede presentarse 
en cualquier alineacin de las posibles.
      Hay que tener en cuenta que siempre la imagen que recoge cada ojo es diferente; esta 
disparidad, lejos de ser un problema, es lo que produce la visin de profundidad, puesto 
que las dos imgenes se funden permitiendo la visin tridimensional precisamente a travs 
del clculo de la diferencia entre las imgenes que ofrece cada retina. En el caso del 
estrabismo la visin binocular es anormal, pues las imgenes presentadas por cada ojo son 
excesivamente discordantes. Esto produce algunos fenmenos subjetivos importantes que 
perduran hasta los siete u ocho aos de edad, momento en el que el cerebro se adapta a esta 
situacin anmala. La diplopa consiste en que el mismo objeto se ve en dos posiciones 
espaciales diferentes, diramos que se ve doble. Esto es explicable puesto que el objeto 
aparece en la fvea de un ojo y en la periferia de otro. Otro fenmeno es el de la supresin, 
que consiste en que la imagen del ojo que mira se vuelve predominante respecto de la del 
otro, cuyas imgenes no llegan a percibirse. En caso de que sistemticamente se fije la 
visin a travs de un ojo, producindose sistemticamente supresin de la visin del otro, 
este ltimo perder agudeza visual; es decir, se convertir en un ojo ambliope. Esta 
ambliopa no se producir si la fijacin de la mirada se hace alternativamente con uno y 
otro ojo. El tratamiento del estrabismo est dirigido, por una parte, a evitar la ambliopa, y, 
por otro, y muy relacionado con aqul, a lograr que coincidan las imgenes presentadas por 
las dos retinas. Las tcnicas utilizadas son la oclusin (tapar el ojo dominante de manera 
que la visin se realice con el ojo desviado), o dispositivos pticos (gafas o prismas), 
drogas farmacolgicas, o tratamientos quirrgicos.
      La ambliopa en parte ya ha sido tratada. Se trata, como ya hemos sealado, de una 
disminucin de la agudeza visual sin que haya transtorno orgnico y que no es corregible a 
travs del uso de lentes. Este transtorno aparece en los casos en que se degrada la calidad 
de la imagen que ofrece un ojo, cosa que puede suceder cuando hay estrabismo o 
anisometropa (refraccin desigual en ambos ojos, por ejemplo, uno miope y otro 
hipermtrope).

5. Evaluacin de la visin
5.1. Quin hace la evaluacin de la visin?
      El sistema visual, como hemos podido ver, es un aparato altamente complejo que 
ofrece una informacin de extremada importancia para el contacto del sujeto con su 
entorno. Por ello es aconsejable la prevencin de trastornos visuales a travs de revisiones 
oftalmolgicas peridicas. En cualquier caso resulta imprescindible acudir inmediatamente 
al especialista cuando exista la mnima sospecha de alguna alteracin de la capacidad 
visual.
      Hay tres profesiones relacionadas directamente con el cuidado de los ojos, aunque con 
funciones claramente delimitadas: los oftalmlogos, los optometristas y los pticos. Las 
funciones que a continuacin se describen pueden variar en funcin del ordena miento 
legal de cada estado.
      Un oftalmlogo es un mdico con formacin especializada de postgrado en el 
diagnstico y tratamiento de problemas oculares de cualquier tipo, incluyendo la 
prescripcin de lentes correctoras. Un optometrista es un especialista en el examen ocular y 
en la prescripcin y confeccin de lentes, no es un mdico y en la mayora de los pases no 
est autorizado para prescribir medicamentos. Si en el transcurso del examen del ojo 
observa alguna enfermedad ocular debe enviar su paciente al oftalmlogo. Por ltimo, el 
ptico es un profesional capacitado para la confeccin de lentes correctoras.
      Centrndonos ahora en las repercusiones que los trastornos de la visin pueden tener 
sobre la educacin, nos permitimos hacer algunas sugerencias al respecto. Es importante 
que el profesor disponga de un informe oftalmolgico sobre la eficiencia visual de los 
alumnos con alguna afectacin importante de la visin, pues sobre esta base podr decidir 
adaptar los materiales que considere precisos, usar las ayudas tcnicas que sean pertinentes 
y, en su caso, desarrollar los programas de desarrollo y aprovechamientos de la visin 
funcional que estn indicados. En ocasiones, el psiclogo o el profesional de la educacin, 
pueden utilizar pruebas de percepcin visual diseadas con el propsito de hacer una 
primera deteccin de problemas visuales, descubrir problemas que afecten especficamente 
la actividad en el aula, o ayudar al desarrollo de programas de rehabilitacin visual. Ms 
adelante nos detendremos en estos aspectos.

5.2. El examen ocular
      Una adecuada evaluacin de la visin requiere un examen ocular sistemtico 
relativamente complejo en donde se tengan en cuenta aspectos muy variados algunos de 
los cuales vamos a describir someramente a continuacin.
      El primer paso es la elaboracin de una historia clnica en la que se recogen datos de 
muy diverso tipo pero que pueden ser reveladores para la adecuada orientacin del examen 
posterior, para el diagnstico y el tratamiento subsiguiente. Cuestiones como la edad, la 
ocupacin, enfermedades que se padecen o la evolucin anterior de la visin subjetiva, son 
aqu otros aspectos de inters, previos al examen ocular propiamente dicho, son a 
informacin sobre dolores o molestias oculares, diplopa o vrtigos, as como la posible 
presencia de cambios en el aspecto de los ojos, en la secrecin lacrimal o sobre la posible 
presencia de exudados.
      La medida de la agudeza visual resulta la parte ms familiar del examen ocular. 
Consiste en que el sujeto reconozca letras de diferente tamao presentadas a distancia con 
cada ojo por separado. La prueba se repite ensayando con distintas lentes correctoras para 
probar si as mejora la agudeza visual del sujeto. Existen sistemas estandarizados que 
permiten una cuantificacin de la agudeza visual. En el prximo apartado las veremos con 
mayor detenimiento. En los casos de alteraciones importantes de la transparencia de la 
crnea o del cristalino y se est considerando la posibilidad de un transplante o una 
operacin de catarata estimarse por medios sofisticados cul es la agudeza potencial del 
ojo afectado.
      La evaluacin de la refraccin es una e complementaria de la anterior. Consiste 
fundamentalmente en una exploracin de cmo la luz alcanza a la retina a travs de la 
pupila, sin y con lentes correctoras.
      El examen ocular externo explora la reaccin pupilar, los movimientos oculares, la 
alineacin de los ojos y el estado de los tejidos oculares. La lmpara de ranura permite 
explorar el estado de la crnea y del cristalino, su poder de refraccin y las posibles 
alteraciones que puedan alterar la refraccin u obstaculizar la visin.
      La perimetra estima el estado de los campos visuales para cada uno de los ojos. El 
campo visual se mide por grados de arco y no se ve afectado por la distancia. Un mtodo 
rudimentario para explorarlo es mover un objeto por diferentes zonas del campo visual; en 
caso necesario se pueden utilizar aparatos sofisticados a travs de los cuales se presentan 
luces en el interior de una esfera hueca de cuya presencia el sujeto debe in formar. De esta 
forma, puede llegar a construirse un mapa del campo visual de cada ojo que puede resultar 
muy revelador tanto para el diagnstico de la visin funcional como para sealar la 
evolucin de distintas enfermedades. En el prximo apartado insistiremos tambin en 
algunos aspectos de la medida del campo.
      La tonometra es una prueba para estimar la presin intraocular y, por tanto, se hace 
imprescindible para los casos de glaucoma. En estos casos tambin est indicada la 
gonioscopia para medir el ngulo de la cmara anterior.
      La visin de los cobres puede estimarse mediante el uso de laminas policromticas, en 
la que aparecen figuras que slo se percibirn si la visin del color es correcta.
      La oftalmoscopia es el mtodo para el examen de la retina. La observacin del color y 
el aspecto de esta estructura, as como de su vascularizacin, son de gran importancia 
diagnstica.
      Como ya hemos indicado ms arriba este breve repaso en absoluto es exhaustivo, pues 
junto a los tipos de exmenes ms usuales que hemos aqu recogido existen otras muchas 
pruebas que pueden estar indicadas en casos especficos.

5.3. La medida de la visin
      Existen diferentes formas de exponer cul es el grado de eficiencia visual de una 
persona. El objeto de este apartado es el tratar de exponer de la forma ms clara posible los 
distintos sistemas de medida ms usuales y su significado.
      El primer aspecto al que nos vamos a referir es a la agudeza visual. Esta suele 
establecerse utilizando la llamada carta de Snellen (ver figura 2.4) que resulta muy familiar 
a toda persona que haya sufrido alguna vez un examen ocular. Existen dos versiones de 
esta carta, una que utiliza letras maysculas, y otra que utiliza un smbolo parecido a una E 
o a una U en diversas posiciones, cuyo uso se restringe a sujetos analfabetos o a nios en 
los que no se tenga certeza de que conozcan la denominacin de las letras; en caso de nios 
de menos de 3  4 aos hay que tener mucha precaucin para interpretar los resultados que 
se obtengan con la carta de Snellen.
      A cada fila de letras de la carta a la que acabamos de referimos se hace corresponder 
una determinada expresin numrica en forma de fraccin, llamada frmula de Snellen y 
cuyo significado exponemos a continuacin. El numerador se refiere a la distancia a la que 
se presenta la carta respecto al ojo del sujeto a examinar, mientras que el denominador se 
refiere al tamao del smbolo que se presenta. Esta frmula puede interpretarse tambin 
como la proporcin entre la distancia a la que el paciente puede identificar el smbolo y la 
distancia a la que lo hace un ojo normal. Existen tambin cartas que miden la agudeza 
visual cercana, bien a travs de la frmula de Snellen, o bien mediante una escala numrica 
llamada escala de Jaeger que utiliza como material lneas de texto con tipos de diferente 
tamao. Estas estimaciones numricas suelen presentarse utilizando las unidades de 
medida anglosajonas o las del sistema mtrico decimal; en ocasiones se expresan tambin 
en porcentajes de prdida visual. La tabla 2.9 presenta la equivalencia entre estos distintos 
sistemas de medida.

FIGURA 2.4. Carta de Snellen para la evaluacin de la agudeza visual. (Goldstein, p. 167)


CUADR0 2.9.  Medidas normalizadas de agudeza visual
Agudeza visual de lejos (carta de Snellen a 20 pies o 6 metros)
Sistema mtrico Imperial (pies)
Decimal.
% de prdida
20/20
6/6
0
20/25
6/7,5
5
20/40
6/12
15
20/50
6/15
25
0/80
6/24
40
20/100
6/30
50
20/160
6/48
70
20/200
6/60
80
20/400
6/120
90
Agudeza visual de cerca
AMA. *
Jaeger
Decimal
% de prdida
14/14 (pulgadas)
1
,37
0
14/21
2
,50
0
14/28
4
,75
10
14/35
6
,87
50
14/42
8
1,00
60
14/56
10
1,50
80
14/70
11
1,75
85
14/84
12
2,00
90
17/140
17
3,50
98
* Sistema standard de medida dela Asociacin Mdica Americana. (Adaptado de Ward, 
986 y Vaughan y Asbury, 1986)
      
      Para establecer la agudeza visual de una persona hay que hacerlo por cada ojo por 
separado. Para calcular el porcentaje de prdida visual se suele hacer la media entre la 
visin lejana y la visin de cerca. En cualquier caso conviene conocer la agudeza visual de 
cada ojo con y sin lentes correctoras.
      Sobre la base de la agudeza visual descansa la definicin legal de ceguera. En Espaa 
para poder afiliarse a la O.N.C.E. hay que tener una prdida visual del 80% en el mejor de 
los ojos y con correccin. En el caso de los EE.UU. la agudeza visual ha de ser inferior a 
6/60 (20/200) en las mismas condiciones.
      En cualquier caso la ceguera legal no implica que quien la sufra est completamente 
privado de la visin. Por debajo de este umbral en ocasiones se utilizan otros sistemas de 
medida como son el poder contar dedos a 3 metros (aproximadamente equivalente a 3/60), 
el contar dedos a 1 metro (1/60); y an por debajo de ello y en orden decreciente de 
eficiencia visual, el percibir el movimiento de las manos, el localizar luces en diferentes 
cuadrantes, y el percibir pero no localizar la luz. Por debajo de este nivel podemos hablar 
de una ceguera absoluta.

FIGURA 2.5. El campo visual y su medida. (Vaughan y Asbury, p. 378)

      De todas formas, y como ya a estas alturas conocemos, la agudeza visual es tan slo 
uno de los parmetros, aunque ciertamente el ms importante, que nos permite evaluar la 
eficiencia visual. Debemos recordar que la agudeza visual nos informa tan slo de la visin 
foveal y no es sensible a otros tipos de trastornos de gran importancia funcional. A ellos 
pasamos ahora a referimos.
      La estimacin del campo visual es tambin de gran importancia, pues aunque una 
buena visin foveal asegura la lectura visual, una seria alteracin del campo que implique 
prdida de la visin perifrica puede incidir sobre la movilidad del sujeto. Un sistema algo 
burdo de medir la visin es el situar un objeto blanco de 3 mm. a unos 30 cms de cada ojo 
del sujeto en cada uno de los ocho meridiano que se recogen en la figura 2.5 en 
condiciones de buena iluminacin. Una estimacin ms precisa requiere hacer una 
perimetra por un especialista. Un campo completo representa una funcin del 100% en 
este parmetro.
      El tercer parmetro a considerar para la medida normalizada de la visin es la 
motilidad ocular estimada a travs del informe que el sujeto realiza de la diplopa que 
observa en su campo binocular. La estimacin se hace a travs de la llamada pantalla de 
tangentes situada a 1 m. de distancia y utilizando como estmulo una luz situada en los 
meridianos del campo a distintas distancias angulares de la lnea de fijacin de la mirada. 
Si la diplopa aparece dentro de los 20 centrales se habla de una prdida de la eficiencia 
visual de un ojo, ya que, generalmente esta situacin hace precisa la oclusin de uno de 
ellos. La estimacin de los porcentajes de prdida para otras orientaciones precisa de la 
utilizacin de un diagrama de campo.
      La estimacin numrica de la eficiencia visual de un ojo se calcula multiplicando los 
porcentajes de eficiencia en cada uno de los tres parmetros que acabamos de sealar 
(agudeza, campo y motilidad). La eficiencia visual de los dos ojos se calcula multiplicando 
por tres la estimada para el mejor ojo, multiplicando por uno la del peor, su mando ambas 
y dividiendo el resultado por cuatro. De este modo, una persona con un ojo ciego y otro 
normal tendra una eficiencia visual binocular del 75%.

5.4. El informe visual
      Ya se ha sealado la importancia que para padres y educadores tiene el adecuado 
conocimiento de la eficiencia visual de un nio para ajustar el tratamiento educativo que 
ste ha de recibir. Un buen mtodo para sistematizar este conocimiento es el disponer de 
un informe visual anual actualizado que recoja, al menos, los datas que a continuacin se 
detallan:
Identificacin del sujeto, edad, sexo, direccin, datas escolares.
Historia clnica visual y de aspectos relacionados.
Medidas de eficiencia visual normalizadas tal y como vienen descritas en el apartado 
anterior.
Causas de la deficiencia visual. Diagnstico, condiciones antecedentes, estado actual y 
etiologa.
Prognosis y recomendaciones de tratamiento, incluyendo lentes, condiciones de 
iluminacin para el trabajo, materiales de apoyo, etc.
Examinador y fecha del examen
      Existen modelos normalizados de informes visuales. Un buen ejemplo es el 
recomendado por la National Society to Prevent Blindness de los EE.UU. que aparece 
recogido en Ward (1986). En cualquier caso, conviene recordar que puede resultar til el 
incluir in formes complementarios sobre aspectos ms especficamente ligados a la 
educacin. Recordemos que la funcin de la visin es la percepcin del entorno y, que 
como sealaba mas antes, los procesos perceptivos incluyen tanto la recepcin de 
informacin proveniente del entorno, como la identificacin y categorizacin de esta 
informacin. Por tanto, un adecuado informe de eficiencia visual para su uso psicolgico o 
educativo no puede agotarse con el recurso a datos meramente sensoriales, sino que precisa 
incluir tambin aspectos de tipo psicolgico, es decir, del aprovechamiento cognoscitivo de 
la informacin visual recogida del ambiente. El Manual del Profesor de Mira y Piensa 
(ONCE, 1986) recoge algunas sugerencias que pueden ser de utilidad a este respecto.
5.5. Instrumentos para la evaluacin de la percepcin visual
      Ms arriba nos hemos referido a la existencia en el mercado de algunas pruebas de 
percepcin visual que pueden ser de inters para el psiclogo o el profesional de la 
educacin como complemento del informe profesional arriba descrito, o, incluso, como un 
paso previo para el despistaje de sujetos con problemas oculares. Vamos a referimos a 
algunos de ellos de naturaleza muy diferente y que pueden servimos de ejemplo.
      Los Stycar Vision Tens (Sheridan, 1976) estn diseados para medir la agudeza y el 
campo visual de nios desde el nacimiento hasta el inicio de la edad escolar (6-7 aos). Es 
una prueba relativamente fcil de administrar aunque la interpretacin de los resultados 
obtenidos con los nios de menor edad resulte difcil. En cualquier caso el manual resulta 
lo suficientemente aclaratorio al respecto.
      La Visual Functioning Assessment Tool (Costello, Pinkney y Scheffers, 1980) es un 
instrumento de carcter muy diferente. Se dise como una prueba para evaluar el 
funcionamiento visual del estudiante de cualquier edad en el ambiente educativo. Consta 
de 16 escalas que cubren desde aspectos muy bsicos, como la dominancia de un ojo 
respecto a otro o el reflejo pupilar o de pestaeo, hasta coordinaciones visomotoras, 
movilidad, conocimiento del entorno, tipos de ayudas necesarias, etc., pasando por los 
datos estndar de agudeza, campo y motilidad. Se trata, por tanto, de una prueba muy 
completa y prctica para su uso escolar y que incluye aspectos psicolgicos de inters 
como son cuestiones relativamente complejas de la percepcin visual.
      Mira y Piensa es un conjunto de materiales para la evaluacin y entrenamiento de la 
visin que en Espaa ha editado la O.N.C.E. a partir del original britnico Look and 
Think preparado por el Royal National Institute for the Blind. Est organizado en un 
conjunto de reas a evaluar relacionadas fundamentalmente con la visin funcional, de 
manera que el nfasis se pone no en datos numricos o en informacin de tipo mdico, sino 
en el uso efectivo que el nio puede hacer de su eficiencia visual. Como ejemplos podemos 
citar discriminacin de objetos tridimensionales, de fotos, de dibujos, etc; coordinaciones 
visomotoras, percepcin de gestos, o diferenciacin de calores. Junto a esta evaluacin de 
la visin funcional se presentan un conjunto de programas y materia les para el desarrollo 
de la visin funcional.

6. El aprovechamiento de los restos visuales
6.1. La visin funcional
      Acabamos de referimos a la eficiencia visual como algo susceptible de ser 
incrementado a partir de programas especficos de instruccin. Sin embargo, sta es una 
idea relativamente reciente pues, hasta la dcada de 1960, en que Barraga (1964) demostr 
la eficacia de estos programas, predominaba la nocin de que el uso de la vista residual 
podra producir una fatiga que. a su vez, repercutira en una disminucin de los restos 
visuales. Hoy esta idea ha quedado definitivamente desterrada y la tendencia es el tratar de 
aprovechar al mximo la visin til desde la nocin ms arriba expresada de que la 
percepcin visual es un fenmeno psicolgico que tiene como condicin necesaria, pero no 
suficiente, el disponer de un aparato sensorial capaz de recoger informacin luminosa. 
Ciertamente no parece que ningn programa de entrenamiento pueda superar las 
limitaciones sensoriales, lo que s parece suceder es que es posible entrenar al sujeto para 
un mejor aprovechamiento de la informacin ptica que recibe.
      Es ste el motivo por el que los especialistas en visin funcional sealan que la 
eficiencia visual de un sujeto especfico no puede ser medida ni predecirse de forma 
ajustada a travs de los procedimientos clnicos normalizados (Barraga, 1983). Corn 
(1986) seala que la visin funcional se refiere a la habilidad de usar la visin para ejecutar 
tareas especficas y que stas pueden presentar niveles de dificultad muy diferentes para 
sujetos con medidas clnicas similares.
      Corn (1983) ha propuesto un modelo tridimensional para referirse a los varios factores 
precisos para la funcin visual (figura 2.6). En cualquier caso, para que exista eficiencia 
visual es necesario que se alcance un cierto volumen mnimo para mantener con cierta 
comodidad el uso de la visin. Por consiguiente, como paso previo para el diseo de 
programas instruccionales para el aprovechamiento de los restos visuales se hace preciso 
una adecuada evaluacin del estado del sujeto. Instrumentos como los recogidos en el 
apartado anterior, o como los que sugiere Corn (1986) pueden ser adecuados para este 
propsito.
      La misma autora (Corn, 1986) distingue tres aproximaciones instruccionales a utilizar 
en funcin de la evaluacin previa y que presentamos a continuacin de forma resumida. 
Los programas de estimulacin visual estn indicados para sujetos que tienen una visin 
mnima o que no aprovechan su visin residual en su comportamiento habitual. Hay 
personas que pueden tener alguna visin pero que nunca han aprendido a interpretar 
conceptualmente lo que estn viendo. Como dicen Smith y Cote (1982), el rea cerebral 
responsable de la visin permanecer sin desarrollarse a menos que se le proporcione 
estimulacin y experiencias visuales. El grado de eficiencia de la visin funcional del nio 
es un resultado directo de la calidad de la presentacin secuencial de experiencias de 
estimulacin visual. Para los nios deficientes visuales la visin no es un proceso que se 
aprenda automticamente (p. 11; citado por Corn, 1986). Este tipo de programas puede 
incluir cuestiones como el aprender a distinguir si la luz est encendida o apagada, seguir 
un objeto en movimiento, alcanzar objetos, etc.
      Los programas de entrenamiento en eficiencia visual seran el paso siguiente en la 
secuencia de instruccin visual y se refiere a aspectos ms propiamente perceptuales.

FIGURA 2.6. Modelo de Corn (1983) sobre el funcionamiento visual.

      Entre las habilidades a adquirir estaran el aprender a distinguir patrones de estmulos 
visuales, diferenciar caractersticas generales y detalles de objetos y transferir este 
aprendizaje a presentaciones bidimensionales y smbolos.
      La instruccin en la utilizacin de la visin representa un cambio de nfasis respecto a 
los tipos de programa anteriores, pues se refiere a cuestiones como la modificacin del 
ambiente, el uso de ayudas tanto pticas como no pticas, as como tcnicas para un 
mximo aprovechamiento del uso de la visin.
      Corn (1986) hace tambin algunas consideraciones importantes respecto al uso de la 
visin tanto a lo largo del proceso de instruccin como para el pleno aprovechamiento de 
sus posibilidades y su uso cotidiano posterior. Esta autora seala que es preciso tener en 
cuenta a la hora del diseo de los programas cuestiones como la fatiga que puede 
experimentar el sujeto a la hora de realizar tareas en una modalidad perceptiva que al 
principio le puede resultar menos eficiente que aquella a la que est ms acostumbrado o, 
por el contrario, que llegue a sobreestimar sus capacidades visuales abandonando modos 
de accin no visuales ms eficaces. Por otra parte, tampoco hay que olvidar aspectos de 
tipo social como puede ser que el sujeto tienda a evitar ayudas ajenas o a usar aparatos de 
ayuda por miedo a ser considerado como deficiente y de esta manera su conducta se haga 
menos eficaz. En cualquier caso, la funcin de estos programas de instruccin es ayudar al 
sujeto con visin disminuida a sacar el mayor partido posible a claves visuales del 
ambiente que pueden incluso pasar desapercibidas a personas con una visin normal.

6.2. Instrumentos tcnicos de ayuda a la visin
      El desarrollo tcnico ha propiciado el desarrollo de aparatos especialmente diseados 
para aumentar la calidad de las entradas de informacin visual del sujeto receptor. Estas 
ayudas no curan el dficit, pero s pueden hacer que la persona afectada alcance mayor 
eficiencia e independencia.
      Siguiendo a Corn (1986) podemos distinguir entre ayudas pticas, aquellas que 
mejoran la imagen retiniana, fundamentalmente a travs del uso de lentes; y ayudas no 
pticas, que son aquellas que producen cambios ambientales (color, iluminacin, contraste, 
relaciones espaciales y tiempo).
      El tipo de ayuda tcnica a emplear lgicamente est relacionado con el tipo de afeccin 
que tenga el sujeto. Si se trata de un problema de campo el uso de prismas o lentes que 
aumenten el campo (por ejemplo un telescopio utilizado al revs) pueden ayudar a paliar el 
problema. Si el problema es la falta de agudeza visual o la presencia de escotomas (reas 
ciegas de la retina), la estrategia a seguir ser el aumentar el tamao de la imagen retiniana, 
cosa que puede conseguirse por tres mtodos: aproximndose ms al objeto, aumentando el 
tamao de ste (p.e. letras de mayor tamao), o utilizando una lente de aumento. Este 
ltimo sistema es el que utilizan buena parte de las ayudas tcnicas existentes, que pueden 
ser lupas manuales o con soporte, gafas, o telescopios de mano. Otros sistemas de ayuda 
utilizan circuitos cerrados de televisin que amplan las imgenes que aparecen en pantalla, 
e, incluso, ordenadores que permiten manipular el tamao de la representacin que ofrece 
el monitor.
      La manipulacin de condiciones ambientales no se refiere a la utilizacin de aparatos 
que amplen o mejoren la imagen retiniana, sino que est destinada a modificar las 
condiciones de recepcin del estmulo y, en ocasiones, a cambiar las caractersticas del 
propio estmulo de forma que ste pueda percibirse mejor a travs de la vista. De nuevo 
nos encontramos con que el tipo y gravedad de la afectacin son determinantes para el 
ajuste de este tipo de ayudas. A ttulo de ejemplo basta con considerar los modos tan 
diferentes de tratamiento de la iluminacin que deben seguirse en caso de fotofobia o de 
simple disminucin de la agudeza visual. Cuestiones como la posicin del sujeto ante el 
estmulo, la presencia de reflejos, el uso de determinados cobres, la complejidad del 
estmulo o el tiempo que toma el sujeto para explorar la presentacin que se le ofrece son 
todos ellos aspectos a considerar tanto para la situacin educativa, como para el propio 
entrenamiento en sus habilidades de percepcin visual y, por supuesto, tambin en las 
situaciones de evaluacin.
      En definitiva, las ayudas instrumentales persiguen aprovechar al mximo las 
potencialidades del aparato visual del sujeto, y para ello puede ser preciso mejorar por una 
parte, tanto las caractersticas del estmulo como la calidad con que la informacin 
estimular llega al sujeto. Pero, al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que el propio 
sujeto tiene que aprender a aprovechar todas las claves sensoriales que recibe y, an ms, 
ha de saber cmo mejorar las condiciones en que recibe la informacin ambiental, 
utilizando trucos sobre cmo situarse ante el estmulo, cmo aprovechar la iluminacin 
y evitar reflejos, cmo producir el mejor contraste, cunto tiempo debe dedicar a una 
exploracin visual, etc.
      En cualquier caso, el entrenamiento en habilidades perceptivas y las ayudas tcnicas a 
emplear con los deficientes visuales no se limitan al mbito visual que acabamos de 
exponer. Los otros sistemas sensoriales han de ser aprovechados al mximo, e incluso de 
forma muy especfica en algunas situaciones particulares. Los captulos que siguen 
continuarn el tratamiento de estos temas en cada mbito especfico.



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Psicologa de la Ceguera  Captulo 2
